Cómo lograr todas tus metas

14:24

Acabamos de iniciar un nuevo año y es común que una gran parte de la población hace una lista de metas, resoluciones o propósitos que planean lograr a lo largo del año. El problema es que pasadas 2 semanas las personas lo dejan de lado, se rinden o simplemente olvidan a lo que se han comprometido, pasa el año y nuevamente el 1 de enero del siguiente año dicen que ahora sí lo van a lograr, repitiendo el ciclo de manera infinita. 

Ahora tener metas o sueños no es malo. Es algo muy positivo pero es también un arma de doble filo y puede dejarte en una situación muy negativa si no sabes como manejar el fracaso. Pero antes de hablar de cómo sobreponernos a eso, es importante saber por qué fracasamos con nuestros propósitos. 

La principal razón por la que fracasamos es en gran parte porque no somos realistas a la hora de poner metas. Como ya dije, lo malo no es tener metas o aspiraciones, el problema radica en que queremos hacer cosas que nos sobrepasan. 


Algunos ejemplos....

Si quieres correr un maratón está genial, pero si NUNCA has corrido ni una carrera de 2 Km lo más seguro es que acabes el año sin hacer nada, porque la meta es tan grande, tan alejada de tu realidad.... que en tu estado actual es práctiamente imposible de alcanzarla. Las metas tienen que ser realistas, medibles, cuantificables y flexibles para poder ir haciendo ajustes sobre la marcha.

Como media preventiva no pongas metas que no dependan de ti (al menos en su mayoría), como pudieran ser que mis padres me regalen una casa en la playa o ganar la lotería. Aunque pudieras lograr cualquiera de las dos, la casa en la playa depende de si tus padres quieren o no regalartela, y ganar la lotería implica posibilidades muy minúsculas. Trata de evitar ponerte este tipo de metas. 

Recuerda que mucho positivismo puede ser tóxico. Yo era de esas personas MEGA positivas que todo quería hacer, pero cada año fallaba, no sabía por qué, me frustraba, me deprimía y el año siguiente repetía el mismo ciclo. Hasta que un día algo hizo click. Y me di cuenta que si quería lograr metas muy grandes, tenía que hacer cambios y poder medir mi progreso.

Lo primero que hice fue comenzar a segmentar mi meta garnde en metas más pequeñas. Cada semana o mes tomaba pequeños pasos que me acercaban a lo que quería lograr. 

Pero para lograr realizar actividades más simples que me acercaran al resultado o la meta final que estaba buscando, fue necesario cambiar hábitos. Y no fue sencillo. Tuve que hacer un esfuerzo consciente para lograr eliminar esas costumbres diarias, que parecen insignificantes pero que son responsables de sabotearme los planes.

Lo que creo que fue más complicado de todo el proceso definitivamente pudiera ser un artículo totalmente aparte (pueden decirme si les interesa que escriba de eso), estoy hablando de procastinar y de tratar de eliminar o no sucumbir a la satisfacción instantánea. Tomar consciencia de por qué procastinaba y diferenciar entre una necesidad o un gusto, me ayudaron enormemente a poder cambiar mis malos hábitos y poder acercarme a mis metas.


Una vez que puse en marcha estas pequeñas modificaciones a mi día a día poco a poco comencé a avanzar en la dirección adecuada. Empecé con algo pequeño y al paso de los meses ya estaba tachando un par de propósitos de mi lista. El eliminar algo de tu lista o alcanzar una meta tiene un impacto increíblemente positivo que desencadena una tipo avalancha positiva. Con el momentum que adquieres al logara algo en lo que has estado activamente trabajando durante un tiempo, es posible utilizar esa energía positiva como motivación para irte sobre el resto de las metas de tu lista.

Así que ahora ya no tienes pretextos para terminar el año nuevamente sin haber logrado nada. Si necesitan inspiración sobre algunas metas realistas siempre pueden ver mis listas de "Propósitos de año nuevo" o "Mis retos de Lectura".   









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